El branding ayuda a las marcas a volverse conocidas, posicionarse de manera positiva en el mercado y a ser deseadas por los consumidores. Todo esto, siempre apostando por conectar con el público objetivo a través de diferentes acciones.

La importancia del branding radica en, a partir de lo anterior, influir en las decisiones de compra de los consumidores y establecer un vínculo tanto a nivel mental como emocional.

Por eso, en esta ocasión te voy a hablar de qué es el branding, qué elementos lo conforman, por qué es importante, su relación con la marca, entre muchas otras cosas.

Si quieres saber esto y más, no te vayas porque estoy segura de que esto te va a interesar y, sobre todo, va a resultar útil para ti y para tu empresa.

Primero, empecemos con dos definiciones: branding y marca. Estos dos términos, en múltiples ocasiones, son tomados como sinónimos; sin embargo, existen diferencias que hay que tener presentes para entender cómo se relacionan en realidad.

¿Qué es el branding?

El branding es la forma en que se gestionan las estrategias de marca de una empresa. Implica una planificación a largo plazo, y la creación y gestión de todos los elementos que conlleva una marca para aprovechar el modo en que una organización es percibida por los consumidores.

Para ello, es necesario conocer a profundidad el mercado y encontrar los porqué de que tus clientes sean atraídos a tu negocio. Por medio de la marca, en estrategias de branding, los clientes se volverán leales, porque confiarán en tus valores.

El branding se enfoca en cuatro acciones: planificar, estructurar, gestionar y promover, mismas que son esenciales para posicionar una marca y lograr que cualquier negocio crezca de manera escalable y duradera.

Su objetivo es que los consumidores asocien un producto o servicio con una marca.

Ahora vayamos con otro concepto clave para comprender en su totalidad el branding.

¿Qué es una marca?

Según la Asociación Americana de Marketing (AMA), una marca es “un nombre, un término, una señal, un símbolo, un diseño, o una combinación de alguno de ellos que identifica productos y servicios de una empresa y la diferencia de los competidores“.

Como pudiste notar, lo fundamental de una marca es ayudar a identificar y diferenciar tu producto de los de la competencia. Sin embargo, no se reduce a esto.

Una marca va más allá de los elementos visuales; también se relaciona con las experiencias y los sentimientos que viven las personas cuando adquieren o consumen un producto o servicio.

Esto apunta a que el proceso es individual, pues las experiencias pueden ser similares, pero nunca iguales. Además, entran en juego factores sociales, culturales y económicos.

Es realmente por esto que el proceso de branding es fundamental para cualquier empresa, pues te permite crear experiencias únicas que marquen la diferencia entre tu compañía y las demás, aunque nunca puedas tener control total sobre cómo perciben tu marca las personas.

Okay, ya tenemos ambos conceptos claros, pero ¿por qué menciono la definición de marca en un artículo que habla sobre branding? Si aún no te queda claro, enseguida te explico.

¿Cómo se relacionan la marca y el branding?

Una vez vistas ambas definiciones, se entiende que ambos conceptos son inseparables, pues el branding tiene como base la marca de una empresa y su fin es gestionarla, potenciarla y mejorarla.

Una marca puede representar una serie de valores o experiencias muy interesantes y poderosos, pero si no existe una labor de branding detrás, no se logrará el impacto ni la visibilidad que se busca.

Además, ¿hacia dónde va una estrategia de branding si la marca no representa algo que pueda atraer a los usuarios? A ningún lado.

Por ello, es fundamental que quienes se encarguen de la creación de una marca y de la estrategia de branding estén en contacto continuo, para apuntar hacia un mismo camino y lograr los resultados esperados en conjunto.

Teniendo clara la relación entre ambos conceptos, ahora sí me gustaría meterme de lleno en el tema del branding, empezando por la importancia que tiene dentro de cualquier empresa.

¿Cuál es la importancia del branding?

La marca es uno de los elementos más importantes dentro de cualquier empresa porque la dota de una identidad, proyecta una imagen y logra que una organización destaque y se vuelva memorable para los consumidores.

Esto alienta a los prospectos a realizar compras en tu negocio, respalda tus estrategias de marketing y puedes, incluso, hacer que tus colaboradores se sientan orgullosos de formar parte de tu negocio.

Una buena construcción de branding puede lograr que quede en segundo plano el precio del producto, centrando la atención en la conexión del cliente con la marca.

La empresa Ana Couto Branding realizó un estudio y descubrió que cuando una marca logra conectarse verdaderamente con su público, la percepción de los precios puede cambiar.

Un 67% de las personas encuestadas aseguró estar dispuesto a adquirir productos a un precio más alto, siempre y cuando la marca detrás tenga una conexión con su propósito.

Otro de los beneficios del branding es que te ayuda a asegurarte de que brindes una excelente experiencia a tu cliente o usuario, por medio del ofrecimiento de un servicio diferenciado, y por los productos que cubren sus necesidades.

A través del branding, puedes conseguir lo siguiente:

  • Mejorar el posicionamiento de una marca
  • Aumentar la relevancia que se tiene dentro del mercado
  • Mejorar la visibilidad y la reputación
  • Lograr un crecimiento escalable y duradero

Elementos del branding

Para poder construir una marca que sea memorable y que destaque de entre todas las demás, se debe trabajar sobre algunos aspectos y conceptos. A continuación, te menciono 5 elementos clave a la hora de crear una estrategia de Branding.

Naming

Esto parecería poco importante, pero no lo es; de hecho, tiene gran relevancia: elegir nombre adecuado es esencial para que tu target te ubique y reconozca fácilmente. Sugiero que sea llamativo y original, pero ten cuidado de no caer en excesos.

El nombre de una marca tiene que ver íntimamente con su identidad, lo que la define y con cómo el mercado va a referirse a ella. Se debe optar por un nombre que realmente represente la personalidad, los valores y la personalidad que se quiere transmitir.

Debes tomar en cuenta dos factores: no dejarte guiar por las modas, pues no es recomendable que una empresa cambie de nombre a cada rato; es mejor que se pueda mantener a lo largo del tiempo; y optar por nombres que sean fáciles de pronunciar y, sobre todo, recordar.

Identidad corporativa

La identidad corporativa hace referencia a la representación visual de la propuesta de valor de una marca, es decir, va hacia lo físico; lo que sí es tangible.

Esta engloba también todos los elementos visuales que forman parte de la marca y que la vuelven reconocible e identificable para las personas, como el logotipo, la tipografía, los colores y los demás elementos gráficos que formen parte de la empresa.

Todas las organizaciones, sin importar si son pequeñas o grandes, deben trabajar y tener una identidad corporativa.

Posicionamiento

El branding positioning o posicionamiento es el proceso y las acciones que se llevan a cabo para hacer que una marca quede en la mente de los consumidores a largo plazo, sin importar si son parte del público objetivo o no.

Esto debe ayudar a que las personas tengan una impresión positiva de la marca. Para lograrlo, la empresa debe tener bien claro qué quiere proyectar a los consumidores y saber como transmitirlo, primero, a los trabajadores para después hacerlo de forma externa.

Lealtad de marca

La lealtad de marca o brand loyalty es el nivel de compromiso que tienen los consumidores hacia una marca determinada. Aquí entra en juego el aspecto emocional.

Los vínculos emocionales que puedan construirse con los compradores son clave y estos nacen realmente a partir de los beneficios que otorgan los productos o servicios ofertados. Esto será determinante para que los consumidores se decanten por una marca y no por otra.

Por eso, en líneas previas, se hacía énfasis en que más allá de ofrecer buenos productos, se deben brindar experiencias. Muchas veces existen mejores artículos, pero las experiencias no son las mismas y son las que guían principalmente a los compradores.

A esto se debe que muchas veces las personas elijan productos más caros por encima de otros más económicos que cuentan con las mismas o hasta mejores características. Un claro ejemplo en el mundo de la tecnología es Apple.

Arquitectura de marca

La arquitectura de marca se refiere al proceso mediante el que se definen las relaciones y los roles entre las diferentes marcas de una empresa.

Esto se vuelve importante a medida que la compañía va creciendo, pues tiene que ir tomando decisiones. Puede optar por crear diferentes líneas de negocio, es decir, diferentes marcas u optar por que todos los productos pertenezcan a una sola.

Tipos de branding

Hoy en día, existen diferentes tipo de branding, dependiendo del objetivo que la empresa persigue; sin embargo, es posible que más de uno aplique para una misma organización.

Veamos algunos de los más importantes:

Branding corporativo

El branding corporativo, o simplemente branding, es el proceso de construcción para que una marca sea reconocible, adquiera personalidad y sea relacionada o recordada por unos conceptos o ideas muy claras y concretas.

El objetivo principal de este tipo de branding es que la gente sea capaz de asociar y posicionar una marca en su memoria. Es crear un espacio sólido en la mente y así atraer nuevos clientes y retener a los que ya se tiene.

En síntesis, se trata de crear una marca que todos reconozcan y asocien con algo. Este proceso suena simple, ¿no? Pero para llegar a posicionar la marca en la mente de los clientes hay una serie de pasos y de factores que te ayudarán a pensar la mejor forma de dar a conocer tu empresa.

Branding emocional

El branding emocional hace referencia a la vinculación emocional de las personas con la marca, ya sea por medio de sentimientos o de experiencias.

Este tipo de branding tiene como objetivo llegar a las personas dejando de lado los atributos físicos y apostando por crear lazos mucho más fuertes con ellas.

Las marcas que apuestan por este tipo de branding, generalmente, basan sus acciones en la personalización, el detalle y la experiencia en cada punto de contacto. Son conocidas como Lovemarks.

Personal branding

El personal branding o marca personal consiste en hacer de nosotros una marca, con la cual vendemos ante los demás nuestro valor como personas.

De la misma forma que el corporativo, el branding personal tiene un mercado objetivo: busca gustar a una audiencia generando un nivel de percepción positiva en un mercado o audiencia meta, que puede ser nuestro grupo de amigos, nuestros compañeros de trabajo, una persona que nos atrae, la comunidad, el mercado laboral, posibles clientes, etcétera.

El objetivo principal es impactar favorablemente a esa audiencia a través de nuestra persona, nuestro nombre o por medio de nuestros esfuerzos profesionales.

Branding estratégico

El branding estratégico basa su posicionamiento en la propuesta de valor de la empresa, que debe ser sostenible en el tiempo. Aquí entran en juego elementos como:

  • Valor de marca para consumidores: ofrecer beneficios funcionales, económicos y emocionales
  • Valor de marca para propietarios: incrementar beneficios, el valor de la compañía y el crecimiento de la marca como activo
  • Valor de marca para líderes y colaboradores: hacerlos sentir parte del éxito de la empresa, apostando por el reconocimiento, la motivación y el sentido de pertenencia
  • Valor de marca para proveedores: hacerlos sentir parte de la cadena de valor, ofrecer precios justos

Branding de actitud

El branding de actitud, entendiendo este último concepto como el proceso que conduce a un comportamiento particular, se basa en el tipo de sentimiento o reacción emocional que puede despertar un producto, más que en sus características físicas.

El producto puede ser promovido con la idea preestablecida de, por ejemplo, hacer que la gente se sienta libre, enérgica y poderosa al consumirlo.

¿Recuerdas este eslogan “tómate tus 5 minutos Milky Way”? ¿Qué te evoca? Que cualquier situación, por tensa que sea, puede mejorar si te relajas y tienes a la mano una barra de chocolate, ¿cierto?

Employer branding

El employer branding, también conocido como marca del empleador, tiene que ver con la reputación que una empresa o en lo particular alguien que contrata personal gana a través de su gestión de captación y retención de talento para sus ofertas de trabajo y, sobre todo, de las características de la propuesta de valor que ofrece a sus trabajadores.

Aunque tiene mucha relación con la reputación de marca corporativa y directamente con la propuesta de valor que ofrece a los clientes, está más encaminada a los empleados como proveedores internos de beneficios para la empresa.

Minchington describe la marca del empleador como "la imagen de su organización como un 'gran lugar para trabajar' en la mente de los empleados actuales y futuros, haciendo que su empresa sea reconocida como congruente con su misión y valores".

Como sucede con respecto a los clientes cuando se define una propuesta de valor de marca, de esa misma forma existen las propuestas de valor para los empleados de una empresa y es lo que da forma al employer branding.

Country branding

Todos los países del mundo tienen alguna dependencia que se encarga de promover lo más reconocido de sus naciones, sus destinos turísticos, su gastronomía, arquitectura, etcétera; esa promoción dirigida al resto del mundo, con el fin de atraer turismo, se conoce como country branding.

Se busca equiparar las características de un país a las propiedades de una marca comercial, es decir, se convierte al país mismo en una marca, con la que se busca, a través de su imagen, productos, cultura y otros, llegar a los ojos de inversionistas y turistas.

Se siguen regularmente los procedimientos básicos de un branding corporativo, y se logran resultados sorprendentes cuando se realizan campañas de difusión.

Co-branding

El co-branding es la asociación de marcas que se complementan o se apoyan para potenciar las cualidades de un producto o servicio, eso puede ser tanto offline como online. Se trata de elevar la competitividad.

Pero... ¿cómo funciona?

Se trata de hacer una alianza estratégica entre dos marcas, cuyos productos al unirse se enriquecen, dando al consumidor una doble satisfacción con un solo artículo.

Esta estrategia es casi siempre temporal y no se trata de una fusión comercial, sino de un apoyo por un periodo, por lo que se menciona siempre o casi siempre “corta temporada”.

La mayoría de veces pasa que hay una marca primaria y una secundaria, que es la que da y forma el branding de apoyo.

Podríamos mencionar un ejemplo muy conocido que te ayudará a entender este tipo de branding: la edición especial de Galletas Marías Gamesa con Cajeta Coronado, ¿las recuerdas?

Teniendo todo esto claro, ahora sí vayamos a la práctica para ayudar a que tu empresa se vea beneficiada a través del branding.

¿Cómo hacer una estrategia de branding?

Si aún no has comenzado este proceso, ya es tiempo de hacerlo. Y si sí, quizás podrías empezar a considerar el rebranding de tu marca actual.

Durante la construcción de una estrategia de branding, intervienen múltiples factores, que son muy importantes si se quiere edificar una marca fuerte y poderosa. No olvides que el branding es un proceso continuo.

Estos son los pasos para construir una estrategia de branding:

1. Identifica a tu público objetivo

Todos los beneficios que puede traer el branding vienen de los consumidores, quienes forman parte de tu público objetivo.

Por ello, el primer paso es identificarlo, pues si tu marca no logra resonar en tu audiencia, difícilmente podrá tener el reconocimiento, la confianza y, por ende, los ingresos que deseas. Aquí es importante realizar un estudio de mercado.

Para poder realizar este proceso, tienes que dar respuesta a las siguientes preguntas: ¿A quién se dirige mi marca? ¿Quién es mi cliente ideal? ¿Por qué cree este negocio?

Las respuestas a estas preguntas y lo que puedas obtener a partir del estudio de mercado y de tu público objetivo es clave para empezar con una estrategia de branding.

No tomes este primer paso a la ligera, pues será el sustento de todos los que vienen.

2. Define la misión de tu empresa

Este punto está relacionado con una de las preguntas del primer paso: ¿Por qué cree este negocio? A partir de la respuesta, podrás formular y definir el propósito de tu compañía, es decir, su misión.

Esto es fundamental antes de enfocarte en crear una marca que las personas identifiquen, reconozcan y en la que confíen. Debes buscar que cada parte de tu marca (logotipo, eslogan, personalidad, etc.) transmita la misión de tu compañía y también sus valores.

Construir una buena misión es clave porque si tú mismo no entiendes por qué surgió tu negocio, será difícil que los demás lo hagan y que tengan una necesidad que tú puedas satisfacer.

3. Determina tus valores y tu propuesta de valor

No es un secreto que el mercado es cada vez más competitivo, pero para poder marcar la diferencia debes dejar de enfocarte en las demás empresas y centrarte en la tuya, en lo que ofreces.

Si hay algo que debe ser único e irrepetible en cada empresa es la marca, por eso esta debe estar inspirada en elementos únicamente tuyos: valores, cualidades y beneficios.

Lo ideal es que hagas una lista en la que pongas todo aquello que caracteriza a tu marca y que forma parte de tu propuesta de valor.

No te centres en las características físicas de tus productos, sino en cómo ayudan a las personas a resolver problemas o volver su vida más sencilla o exitosa.

4. Trabaja en la identidad visual

Una vez que hayas hecho todo lo anterior, ya puedes comenzar a trabajar en la identidad visual, pues ya tienes claro a tu público objetivo, tu propuesta de valor y tu misión, lo que es clave para este paso.

Con identidad visual, me refiero a logotipo, paleta de colores, iconografía y todos los demás elementos relacionados con el cómo va a ser vista tu marca hablando de elementos tangibles.

Lo mejor es que, conforme crees estos elementos, también definas una guía de estilo de marca para regular el uso y la composición de los elementos visuales. De esta manera, garantizarás que quien use tu marca lo haga de manera precisa.

No tienes que hacer este proceso solo. Si no cuentas con profesionales en diseño en tu plantilla, lo ideal es que contrates a alguien experimentado para que crees una imagen consistente y fuerte.

5. Define el tono de tu marca

Otro elemento que no puedes dar por descontado al construir una estrategia de branding es el tono, es decir, el componente auditivo de tu marca.

Debes decidir cómo te vas a comunicar con tu público objetivo para realmente captar su atención y conectar con él. Esto va desde las campañas publicitarias hasta los copies en redes sociales o publicaciones en tu blog.

Asegúrate de que el tono siempre sea el mismo para darle consistencia a tu estrategia de branding y permitir que tu audiencia se familiarice con tu marca y aprenda a identificarte de entre la competencia.

6. Integra tu estrategia de branding

Cuando hayas realizado todos los procesos anteriores, es momento de integrar tu estrategia de branding a todo tu negocio, es decir, cualquier espacio en el que tus colaboradores interactúen con los consumidores o clientes.

Algunos de los lugares en donde debe estar bien claro el proceso de rebranding o branding es en:

  • Tu sitio web
  • Redes sociales
  • Empaques
  • Publicidad
  • Etcétera

También es importante que tus equipos estén al tanto del branding para que pongan la marca a trabajar, sino, no servirá de nada todo lo que hiciste.

Ten en cuenta que por más que una marca tenga un excelente marketing, si no se cuenta con vendedores ni gestores de clientes perfectamente capacitados, no va a funcionar o al menos no de la mejor forma.

Estos son los seis puntos esenciales para construir una estrategia de branding y comenzar a lograr que tu marca se posicione en la mente y en el corazón de tus consumidores.

Conclusión

Para concluir este artículo, me gustaría mencionar que el secreto para lograr buenas estrategias de branding es ser auténtico. No hay nada que el cliente agradezca más que la autenticidad. Mostrar la realidad de una marca sumará seguidores; es infalible.

Los clientes dudarán en regresar a vivir una experiencia con tu marca si encuentran inconsistencias entre lo que se promueve y lo que reciben en realidad, por tanto, la honestidad en lo que se muestra es parte de la autenticidad.

No dejes nada a la suerte o a lo espontáneo; un asesoramiento profesional te dará muchas más posibilidades de tener éxito en la creación del branding de tu empresa. Apuesta por no solo llegar a la mente de tus consumidores, sino también a su corazón.