
Siempre hay situaciones o problemas que requieren de creatividad. Afortunadamente existen las sesiones de lluvia de ideas o brainstorming que, además de ayudarte a obtener propuestas, logran que los participantes se diviertan un poco.
Si estás interesado en generar sesiones de lluvia de ideas, este contenido te será de gran ayuda. Hemos incluido 20 técnicas y 4 ejercicios para empujar la creatividad.
Utilizar e incorporar este elemento en la rutina laboral puede significar grandes beneficios para tu equipo de trabajo.
Dicho esto, una lluvia de ideas te ayudará, entre otras cosas, a generar un clima laboral favorable para desarrollar y hacer que tus colaboradores se centren en el trabajo que más importa.
Antes de seguir vamos a revisar la definición.
¿Qué es una lluvia de ideas o brainstorming?
El concepto de lluvia de ideas o brainstorming hace referencia a un proceso didáctico práctico a través del cual se busca incentivar la creatividad mental en torno a un tema en específico.
Sí, como su nombre lo indica, una lluvia de ideas pone de manifiesto un trabajo donde se busca un pensamiento rápido y espontáneo para verter las ideas de cada uno de los participantes y relacionarlas con un tema previamente definido.
Cada vez es más común que los espacios de trabajo incorporen nociones de procesos colaborativos y creativos para reforzar el trabajo en equipo.
La noción de lluvia de ideas encapsula varios puntos clave para fomentar la participación en los espacios de trabajo, ayuda a democratizar la información y amplía la comunicación entre colaboradores.
Como dice el viejo refrán: Dos cabezas piensan mejor que una.
¿Para qué sirve la lluvia de ideas?
Imagina el potencial de tus colaboradores trabajando al unísono: serían imparables.
Resolver un problema mediante estrategias creativas no solo se reflejará en una mejora de tus procesos internos, sino que contribuirá a generar una visión holística de un tema en particular.
Al involucrar a distintas áreas en la resolución de un problema (a través de un proceso creativo como el sugerido) se logrará brindar una solución que abarque un gran número de segmentos.
La contribución de todas las áreas generará un resultado que englobará la mayor cantidad posible de puntos de vista, robusteciendo la propuesta de esta forma.
Este proceso, menos estructurado y rígido que otras herramientas didácticas, permite generar soluciones aplicables a los procesos o resultados de la compañía.
Por ejemplo, tal vez se busca mejorar el proceso de facturación de una empresa de retail.
Si bien es fundamental escuchar la retroalimentación del área en cuestión, es igualmente importante atender las necesidades o los puntos de vista tanto de los vendedores, como del transportista y de la dirección de la empresa.
Generar una lluvia de ideas con un representante de cada una puede poner de manifiesto procesos, necesidades o acciones que no se tenían contempladas e incorporarlas al plan".
Características de una lluvia de ideas
La lluvia de ideas posee varias características y elementos que debes considerar para ponerla en práctica. Te digo los más importantes.
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Requiere un moderador
Es importante que durante este proceso haya un moderador a cargo, que dirija la sesión para que no se pierda el objetivo de la lluvia de ideas.
Todos deben poder participar sin que haya conflictos o puntos muertos. Además, se deben registrar todas las ideas que surjan.
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Objetivo delimitado
Antes de llevar a cabo una lluvia de ideas, se debe plantear un objetivo.
Puede ser superar un obstáculo, responder una pregunta o lo que sea que se necesite. Así el proceso será eficiente.
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Tiempo determinado
Las sesiones para esta actividad deben estar limitadas en tiempo. Así no habrá desviaciones del foco y se aprovechará al máximo cada una de las sesiones.
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Pocos participantes
No hay un mínimo o máximo, pero de preferencia no debe haber más de 10 o 15 personas para que no lleve demasiado tiempo y la información no se pierda.
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Apertura a las opiniones
Otra característica de la lluvia de ideas es que no se admiten críticas a las propuestas.
La intención es activar la creatividad de los participantes, por lo que deben sentirse cómodos y libres de expresarse sin ser juzgados.
Ventajas de la lluvia de ideas
Poner en marcha una lluvia de ideas puede traer muchos beneficios a nivel empresarial y personal.
Algunos de los más importantes son:
1. Obtienes muchas ideas, de las cuales al menos un par será muy valiosa para solucionar un problema o poner en marcha un proyecto.
2. Permite tener una dinámica de trabajo más abierta al darse dentro de un tiempo o momento extraordinario del día a día.
3. Permite crear un ambiente de confianza entre los miembros de una empresa al saberse escuchados y considerados.
4. Promueve la crítica constructiva, que es clave para que las acciones y actividades de los equipos estén bien encaminadas.
5. Ayuda a evitar sesgos respecto de los puntos de vista particulares. Así se abre el panorama dentro de tu empresa.
Desventajas de la lluvia de ideas
Ahora veamos el lado negativo que pueden tener las lluvias de ideas.
1. Es necesario tener una buena planificación para las ideas realmente aporten y no sea solo una pérdida de tiempo.
2. Si no se tiene el enfoque pertinente, puede haber distractores que provoquen que las ideas no vayan hacia el tema que compete.
3. Es probable que solo participen unos cuantos miembros, mientras que otros permanecerán pasivos por miedo o flojera a involucrarse.
4. Sin una buena dirección, puede tornarse una batalla campal por ver quién tiene la razón, desviando la atención de lo importante.
¿Por qué la lluvia de ideas empuja la creatividad?
El cerebro humano se alimenta y retroalimenta de ideas.
Entre más aportaciones surgen dentro de un equipo de trabajo, más se activa y la creatividad se genera. Eso sí, el bloqueo aparece sobre todo cuando se idea en grupo y en voz alta: como solo habla una persona a la vez, las demás olvidan o descartan su idea mientras esperan turno.
Por eso, cuando hay un problema al que se quiere dar solución, no hay mejor herramienta que la lluvia de ideas.
Quizás algunas ideas suenen descabelladas y no funcionen, pero conforme pase el tiempo y se desarrolle la dinámica, serán más y más valiosas.
El brainstorming es una herramienta creativa que permite que la mente fluya en ambientes relajados y surjan ideas increíbles.
Cómo empezar la sesión de lluvia de ideas
Para empezar, necesitarás lo siguiente:
- Plantear las reglas
- Conocer el problema que deseas resolver
- Ubicar el mejor espacio para la dinámica
- Elegir a los participantes
- Dejar salir tu creatividad
Si bien la lluvia de ideas incorpora distintas técnicas para lograr sus objetivos, es común que dicho ejercicio didáctico presente algunas barreras o limitantes que pueden convertirse en un problema si no se resuelven adecuadamente.
Tipos de lluvias de ideas
1. Lluvia de ideas inversa
Invertir los papeles es una excelente idea para sacar todo el lado creativo de tus colaboradores.
Normalmente se pide a los participantes hacer una lluvia de ideas para resolver un problema o brindar soluciones respecto a una cuestión específica.
Si bien estos ejercicios tienen un gran poder para analizar el problema, también pueden servir para detectarlo.
Ahora, si lo que quieres es propiciar una situación dentro de la compañía, una de las mejores herramientas a tu disposición es una lluvia de ideas inversa.
En estas sesiones se pide a los colaboradores concentrarse en un caso y brindar formas extraordinarias para causar un problema.
Tranquilo, no quiere decir que tu compañía se va a llenar de preocupaciones.
Al contrario, causar un problema es el principio para prever las acciones que lo resolverán.
La estrategia de lluvia de ideas inversa es una excelente forma de activar a tus colaboradores para afrontar situaciones futuras o prepararse para los retos que siempre plantea el mercado laboral.
La gestación de un problema como parte de tu estrategia te mostrará la manera en que tus colaboradores reaccionan frente a un reto y los diferentes acercamientos que cada área tiene respecto a un punto en particular.
Con esta técnica de lluvia de ideas inversa podrás diseñar o redefinir una cierta estrategia y preparar a tus colaboradores para afrontar futuros retos.
2. Mapa mental
Si lo que quieres es mejorar tu proceso de lluvia de ideas, puedes valerte de la utilización de mapas mentales para representar visualmente los procesos e ideas que nazcan de la dinámica.
De manera básica, lo único que debes de hacer es dibujar imágenes que te ayuden a relacionar las ideas entre sí.
Para comenzar puedes escribir tu objetivo o el problema a resolver.
Déjalo en claro y en un lugar que sea de fácil acceso para los participantes, por si alguno olvida cuál es la cuestión que están tratando de resolver.
En realidad, solo necesitan un pedazo grande de papel y plumones o marcadores de distintos colores para dar vida a las ideas que los participantes generen durante la lluvia de ideas.
Una pista... debido a la popularización de estos recursos, ahora puedes encontrar diferentes herramientas online que te ayudarán a elaborar diversos mapas mentales.
Si bien en este artículo se fomenta la utilización de recursos creativos, también se vale ser práctico cuando la ocasión lo amerita.
Las opciones son tuyas, así que elige la que mejor vaya con tu compañía.
3. Juega a “Qué tal si...”
Si lo que deseas es resolver un problema a través de una lluvia de ideas, este es uno de los mejores recursos que puedes utilizar para dinamizar el ejercicio y asegurar mejores resultados.
¿Qué tal si jugamos?
Como lo puedes ver, esta técnica no es más que buscar soluciones a distintos escenarios. Por decirlo de una forma, es ponerse los zapatos de una diferente situación.
Además, es especialmente útil si tu equipo se encuentra atorado en algún punto de la dinámica de lluvia de ideas.
Con su aplicación, te aseguras de brindar una oportunidad de repensar un escenario para dejar que las mejores ideas fluyan.
Muchas veces, tras estar un tiempo pensando o imaginando las soluciones a un problema, puede que tanto tú como tus colaboradores caigan en una grieta de falta de creatividad.
Para brindar una solución a estos momentos y tirar una soga para sacar a tu equipo adelante es importante incorporar elementos que fomenten el acercamiento desde un ángulo distinto.
No solo es una técnica; en realidad, se trata de plantear un reto que te ayude a solventar un bloqueo creativo o de ideas.
Retar puede ayudar a sacar lo mejor de tus colaboradores y, ¿por qué no? De ti.
4. Role Storming
Si un tema representa una gran complicación, una de las posibles soluciones puede ser asignar un rol a cada participante en la lluvia de ideas.
Así, te aseguras de obtener diferentes resultados y opiniones a partir de la definición de funciones.
De igual forma, esta es una excelente manera de generar distintas perspectivas respecto a un problema y verterlas en una solución totalizadora que abarque diferentes caras de la situación.
5. Round Robin
El round robin es un juego en el que todos pueden participar y es ideal para cuando hay más de 10 personas dentro de la lluvia de ideas.
Este tipo consiste compartir una idea y esperar a que todos compartan la suya antes de sugerir una segunda idea o intercambiar puntos de vista.
Es una excelente forma de alentar a las personas a hablar y participar dentro de la dinámica.
6. Directa
Es la manera más sencilla de hacer una lluvia de ideas.
El moderador tiene que presentar la problemática y los participantes comparten sus ideas, tal como llegan a su mente.
7. Estrella
Es un método más visual. Se debe trazar una estrella y en el centro, escribir el desafío que se enfrenta.
En cada punto de la estrella, se tiene que escribir una de las siguientes palabras: quién, qué, dónde, cuándo, por qué, para qué y cómo.
Esto servirá como punto de partida para aportar las ideas y generar discusión.
8. Individual
Bajo este tipo, los participantes tienen tiempo para llevar a cabo su propio proceso creativo.
Todos tienen el mismo tiempo y su espacio para pensar en ideas y desarrollarlas para, después, compartirlas con el resto.
9. Gordon
El método Gordon consiste en plantear un caso similar al que se quiere solucionar, pero sin dar demasiada información.
Con estos guiños, los participantes deben pensar que esa situación es real y deben obtener más detalles haciendo preguntas, compartiendo conclusiones o sugiriendo cosas.
De esta forma, nacen ideas al tiempo que se reconstruye la problemática.
Técnicas para generar lluvia de ideas
Puede parecer curioso que para desarrollar un recurso didáctico apegado a la creatividad, como lo es una lluvia de ideas, se utilicen tácticas o estrategias que ayuden a fomentar la participación o dinamizar la estructura del ejercicio.
Todo tiene un fin, en este caso, no es diferente.
Dependiendo de los objetivos que hayas planteado antes de empezar la dinámica, los siguientes recursos pueden ayudarte a llegar a ellos.
Por más increíble que parezca, miles de colaboradores pueden enfrentarse a grandes barreras al expresarse a través del ejercicio de lluvia de ideas.
Aquí reside la importancia de conocer a tu equipo (sus fortalezas, virtudes y debilidades) y acercar las mejores soluciones para auspiciar el correcto desarrollo de la dinámica.
¡Sí! Es totalmente válido modificar o especializar los ejercicios didácticos con base en la conformación del grupo de colaboradores que participará.
Al contrario de lo que se podría suponer, esto puede representar el éxito o fracaso de la dinámica.
Una lluvia de ideas flexible funciona mejor que un ejercicio totalmente estático donde los participantes parecen estar atados por la soga de la formalidad.
1. Establece los objetivos
Por supuesto, este paso es fundamental.
Antes de iniciar con la lluvia de ideas, establece cuáles serán los objetivos del juego. Procura elegir metas medibles, esto te facilitará las cosas al momento de comenzar a observar tus resultados.
Por ejemplo, si tu empresa se dedica a la manufactura de ropa, puedes apuntalar tus objetivos hacia la generación de nuevas ideas para confeccionar un vestido.
El siguiente paso dentro de la lluvia de ideas sería definirlos, estos pueden ser: encontrar tres nuevas tendencias en vestidos, elaborar dos bocetos para una nueva marca o, incluso, establecer las bases de los siguientes diseños.
El límite lo defines tú; al final de cuentas, nadie conoce mejor tu compañía ni tus objetivos.
Enuméralos, analízalos y elige los que mejor funcionen para abonar al éxito de la compañía.
2. Define tu tiempo límite
Todo en la vida tiene principio y final.
Es importante recalcar el papel del tiempo en una lluvia de ideas.
Delimitar un plazo de acción es un punto clave para el éxito de la dinámica.
Primero, te ayudará a acotar la participación de cada uno de los miembros.
En segundo lugar, te brindará una excelente referencia del marco de acción para tomar en cuenta el lapso de participación por el número de colaboradores.
Si tu actividad lo demanda, puedes establecer un cronograma de actividades que te ayude a cumplir con los objetivos en la lluvia de ideas.
Calcula el tiempo de participación por cada uno de los colaboradores, las interrupciones, el número de temas a tratar, los espacios de participación colectiva y demás factores que puedan alterar el desarrollo de la dinámica y viértelos en una tabla para tenerlos en cuenta durante el desarrollo de la dinámica.
Una vez definidos los distintos aspectos de tu cronograma, viene la parte más importante: apégate a él y cumple con los parámetros establecidos.
En muchas ocasiones se pierden horas definiendo y estipulando cada segundo de la dinámica de lluvia de ideas, pero de nada sirve si dichos tiempos no se respetan.
A pesar de que pueden existir variaciones o ligeros ajustes al cronograma, es importante que se mantenga o se busque el mayor apego posible al calendario programado.
3. Define tu grupo
Elegir el grupo correcto de colaboradores para tomar parte en una dinámica, como la de lluvia de ideas, es uno de los factores más importantes para hacer de tus ejercicios de creatividad un éxito.
Está bien que quieras que toda la organización participe, pero no siempre es posible.
Los objetivos de las sesiones serán los que te ayudarán a definir qué perfiles de colaboradores necesitas.
Es decir, si la lluvia de ideas busca nuevas soluciones para el área de comunicación, será necesario que los involucrados tengan conocimientos respecto a los requerimientos del área, con el fin de que puedan participar activamente en el ejercicio.
Otro ejemplo es si el área de recursos humanos busca nuevas formas de generar atracción de talento: fundamental contar con varios puntos de vista para aprovechar la experiencia de todos en pro de un objetivo.
Así tu grupo se podría componer a partir de las cualidades que cada uno de los colaboradores seleccionados pone en la mesa.
Un mánager de comunicación aportará ideas para transmitir de mejor manera el mensaje.
Algún miembro del área contable podrá ayudar a integrar los mejores pasos para el proceso de contratación.
Algunas personas del departamento de recursos humanos podrán establecer las características para atraer a los mejores candidatos.
En muchas ocasiones, la correcta selección del grupo de trabajo es lo que puede asegurar el éxito o fracaso de la dinámica. Acota y selecciona.
4. Elige un moderador
Si bien la lluvia de ideas es un ejercicio que permite amplia participación de los colaboradores, es igualmente importante contar con un conductor que sirva de guía para la dinámica.
Esta figura de moderador ayudará a encaminar la dinámica de lluvia de ideas hacia resultados tangibles.
Su papel no consiste únicamente en regular la participación; además, es el encargado de orientar a los participantes y seleccionar las mejores propuestas para incorporarlas al plan.
El papel de moderador también representa un punto de inflexión en el desarrollo de la lluvia de ideas.
El correcto desenvolvimiento de sus funciones puede resolver, en gran medida, las dificultades o problemas que se presenten a lo largo de la dinámica.
El moderador debe ser consciente de los retos que se presentan en la lluvia de ideas, así como de los objetivos de la misma.
Es importante que conozca a fondo las diferentes actividades que cada uno de los participantes desarrolla y cómo pueden aportar al ejercicio.
5. Busca la diversidad de los participantes
Para ejecutar una buena lluvia de ideas es necesario que colaboren distintos equipos dentro de ella.
Si todos pertenecen a los mismos proyectos, asisten a las mismas reuniones y están siempre juntos, las ideas pueden ser muy parecidas, por lo que se pierde valor.
Lo mejor es que invites a miembros de diferentes grupos, que posean diferentes habilidades y experiencia. Así habrá más variedad en cuanto a perspectivas, y las probabilidades de generar ideas originales crecerán.
6. Promueve un entorno positivo
Sí, es necesario desestimar ideas que no son buenas, pero siempre teniendo en mente que no está mal haberlas tenido.
El moderador puede exponer, incluso, malas ideas para que todos se sientan seguros y en confianza, viendo que hasta él puede aportar ideas sin tanto valor.
Esto permitirá crear un entorno más positivo y las personas podrán expresarse libremente sin vergüenza y, por tanto, fluirán más ideas.
7. Análisis SWOT
La metodología del análisis SWOT puede traer cientos de beneficios a tu organización. Este método te ayudará a conocer las fortalezas que tus colaboradores ven dentro de la compañía.
Por sus siglas en inglés, SWOT significa:
- Strengths: Identifica las fortalezas de tu equipo de trabajo, así como de cada área que integra la organización.
- Weaknesses: Conoce los puntos débiles de tu estructura y cómo apuntalar los cimientos de la empresa para convertir sus debilidades en nuevas fortalezas.
- Opportunities: Sé consciente de la ventana de oportunidades que una situación representa e incorpora como parte de las soluciones de los problemas.
- Threats: No obvies las amenazas que puedan existir en torno a tu compañía. Tus colaboradores pueden ser los principales detectores de estas situaciones, consúltalos y aprende de lo que tienen que decir.
Realizar un análisis SWOT, como parte de una dinámica de lluvia de ideas, te brindará la posibilidad de conocer qué piensa cada uno de los participantes respecto a los procesos, la organización y las actividades que la empresa realiza.
Toma en cuenta que este análisis puede especializarse dependiendo del área o del problema que se trate.
8. Decir “no” es necesario
Seguro te pasó una situación similar alguna vez: estabas en una junta de trabajo para aportar ideas al nuevo plan y, de repente, alguno de tus compañeros tuvo la peor idea posible en el mundo.
Todos en la oficina se miraron los unos a los otros y pensaron: “Dios, qué pésima idea”.
No obstante esta situación, ¿te sorprendería que estas acciones representen una excelente oportunidad para conseguir una solución creativa?
En primer lugar, vale decir que tener malas ideas es normal y, a veces, necesario.
Al final de cuentas, ¿cómo identificar las buenas ideas si no es en contraposición con las malas?
Lo importante no es que identifiques quién está aportando estas ideas; lo realmente valioso es saber aprovechar el output que suponen.
Así, lo realmente útil es valorarlas y aprender por qué no son una buena solución y decir no.
Deberás comenzar a dejar en claro cuándo una idea simplemente no funciona.
Esta racionalización te brindará la posibilidad de ahorrar tiempo en el proceso e identificar las partes más complicadas del problema.
9. Crea obstáculos
¿Has escuchado de Spartan Race? Si no lo has hecho, te cuento rápido: es una carrera de obstáculos que pone a prueba y lleva al extremo las habilidades físicas de los participantes.
Esta modalidad de competición se ha vuelto extremadamente popular en los últimos años.
Al igual que estas competencias, el colocar obstáculos en una dinámica de creatividad es una gran forma de asegurarte de que cada uno dé lo mejor de sí mismo.
A diferencia de lo que muchos podrían pensar, esta técnica no vuelve tediosa o menos productiva tu sesión de lluvia de ideas.
Al contrario, ayuda a fomentar las ideas creativas e invita a los participantes a buscar distintos acercamientos al problema.
¿Cómo puedes hacerlo?
Sencillo.
Por ejemplo, si el fin de tu lluvia de ideas es crear una nueva estrategia de comunicación para un nuevo producto, uno de los obstáculos que podrías poner es que no se puede mencionar una o varias palabras.
También puedes limitar la paleta de colores de la marca o acotar los elementos que pueden componer el logo.
Cada uno de los obstáculos que incorpores te acercará a tener un resultado único y específico en esta nueva forma de aproximarte a la lluvia de ideas.
10. Utiliza materiales didácticos
No todas las lluvias de ideas tienen que transcurrir de la misma forma.
Incorporar recursos didácticos a tu sesión te ayudará a mantener y centrar la atención de tus colaboradores.
Puedes valerte del recurso que consideres necesario. Busca generar impacto visual, acerca elementos que despierten la creatividad en tus colaboradores (libros, papel, colores, fotografías); cualquier elemento es bueno.
Valerte de recursos didácticos para la lluvia de ideas es una clara muestra de que el fin último de la sesión es despertar el lado creativo de cada uno de los participantes.
11. El juego de las sillas
Seguro todos lo jugamos cuando éramos niños.
Los participantes se mueven al ritmo de la música alrededor de un número de sillas (siempre una menos que el número de participantes) y, cuando la música para, deben correr rápidamente para asegurar su lugar y continuar en el juego.
Este juego infantil puede ser incorporado, con algunas variaciones, como parte de una lluvia de ideas.
La dinámica es la siguiente: cada uno de los participantes coge un pedazo de papel y una pluma.
Al centro se pone un tema o problema a resolver; se determina un tiempo específico de tiempo, lo puedes hacer seleccionando una canción por participante; el tiempo de la canción será el que tengan los participantes para anotar su solución.
Al final, las hojas se leen en voz alta y, democráticamente, los participantes eligen las mejores; la que quede en último lugar, saldrá del juego y se continuará la dinámica durante la lluvia de ideas con los participantes restantes.
12. Empatía
Uno de los recursos más importantes para que tu lluvia de ideas sea todo un éxito es generar empatía entre los colaboradores y el problema.
Si nadie tiene interés en resolver el tema, ¿qué soluciones te brindarán?
13. Uno a uno
Fomenta la participación ordenada de cada colaborador durante la lluvia de ideas.
No hay nada peor que perderte en un mar de propuestas que no tienen principio ni final.
Generar un orden de participación es importante para asegurar el correcto andar de la dinámica.
Deja en claro cuál será el orden de participación y apégate a tu plan.
Si alguien quiere participar de forma repentina durante la lluvia de ideas no le niegues la oportunidad; asegúrate de brindar espacios de participación colectiva, además de los espacios individuales.
14. Propuestas anónimas
Si crees que tu lluvia de ideas no está teniendo el éxito que deseas porque los participantes no quieren compartir sus ideas, la solución es muy fácil: participar desde el anonimato.
Algunas de las mejores ideas suceden cuando los demás no saben que fuiste tú quien la propuso.
Para lograrlo puedes hacer que cada participante escriba su idea en una hoja en blanco y la deje dentro de una caja (que no sea transparente).
Después, una vez que haya concluido la dinámica de lluvia de ideas, solo tendrán que leer cada una de las propuestas y elegir la mejor.
Tal vez nadie nunca sabrá quién la propuso, pero sí tendrás una solución gracias a este ejercicio.
15. Lluvia de preguntas
Las mejores respuestas se obtienen a través de las preguntas adecuadas.
Esta máxima deja en claro que no solo es importante buscar soluciones; a veces, la verdadera riqueza se obtiene al hacer la pregunta adecuada.
Una lluvia de preguntas es una vuelta a la clásica lluvia de ideas.
A través de las dudas de los participantes se puede llegar a una gran solución.
16. Calentamiento
Ya te lo dijo tu entrenador: hacer ejercicio sin un calentamiento previo puede tener graves consecuencias a la salud.
En este caso es lo mismo: la salud de la lluvia de ideas puede verse afectada si nadie está preparado.
Calentar significa, en este caso, hacer una ronda de práctica de cómo será la lluvia de ideas para asegurarte de que todos los colaboradores están alineados y preparados para el momento que más importa.
Puedes elegir un tema sencillo o dejar un tema libre para que elijan el que mayor comodidad genere.
17. SCAMPER
SCAMPER es una lista de siete preguntas que le aplicas a algo que ya existe para sacarle versiones nuevas. No partes de cero: tomas un producto, servicio o proceso que ya tienes.
La creó Bob Eberle en Scamper: Games for Imagination Development, en 1971, sobre la lista de preguntas de Alex F. Osborn en Applied Imagination (1953).
Primero, elige el objeto que vas a trabajar. Segundo, recórrelo con las siete letras: Sustituir (¿qué material, canal o recurso cambio?), Combinar (¿qué pasa si lo junto con otro producto?), Adaptar (¿en qué otro contexto funcionaría?), Modificar o magnificar (¿qué agrando, achico o le cambio de forma?), Ponerle otro uso (¿a qué otro público le sirve?), Eliminar (¿qué le quito sin que pierda valor?) y Reordenar o invertir (¿qué pasa si cambio la secuencia?). Tercero, anota toda respuesta, aunque no sirva. Cuarto, agrupa y filtra por viabilidad.
Úsala cuando no necesitas inventar algo nuevo, sino mejorar algo que ya tienes. Córrele las siete letras a tu artículo con más tráfico y salen tres o cuatro ángulos nuevos de contenido que posiciona en buscadores.
18. Método 635
El método 635, o brainwriting 6-3-5, cambia hablar por escribir: seis personas escriben tres ideas en cinco minutos y se pasan la hoja. La configuración estándar de seis rondas produce 108 ideas en 30 minutos.
Lo publicó Bernd Rohrbach en la revista alemana Absatzwirtschaft, en 1968.
Siéntate a seis participantes en una mesa, cada uno con una hoja cuadriculada, y plantea el problema. Cada quien escribe tres ideas en cinco minutos, en silencio; vale texto, dibujo o símbolo. Al sonar el timer, cada hoja pasa al de la derecha: la ronda siguiente construye sobre las ideas de arriba o arranca de cero, hasta llenar la hoja. Al final se depuran duplicados y el grupo evalúa lo que queda.
Úsalo cuando en tu equipo siempre hablan los mismos tres, cuando hay jerarquía en la sala o cuando el grupo pasa de ocho personas. Tiene respaldo: Michael Diehl y Wolfgang Stroebe revisaron 22 estudios y en 18 ganaron los grupos nominales, los que idean por separado y luego suman sus listas ("Productivity Loss in Brainstorming Groups", Journal of Personality and Social Psychology, 1987, vol. 53, núm. 3). El 635 escribe en paralelo y elimina los turnos, que es justo donde se pierde la idea.
19. Seis sombreros para pensar
Los seis sombreros separan en el tiempo los modos de pensar. Todo el grupo se pone el mismo sombrero al mismo tiempo, en vez de que uno critique mientras otro propone.
La técnica es de Edward de Bono, en Six Thinking Hats, 1985. Media Source ya publicó una guía sobre cómo aplicar la técnica de los seis sombreros; aquí va lo esencial.
Define la secuencia antes de empezar; la sesión abre y cierra con el azul. Los roles son: azul (gestión de la conversación y visión de conjunto), blanco (hechos y datos), rojo (emociones e instinto), negro (riesgos y crítica), amarillo (beneficios) y verde (ideas nuevas). Cada sombrero dura unos dos minutos, salvo el rojo, que se limita a unos 30 segundos para capturar la reacción visceral sin racionalizarla. Cierras con azul para decidir qué sigue.
Úsala cuando la sesión anterior se convirtió en discusión: separa criticar de proponer. Sirve más para evaluar ideas que para generarlas. Ninguna de estas técnicas funciona sola, alguien tiene que cortar a tiempo, así que si esto se vuelve rutina conviene entrenar al equipo para facilitarlas.
20. Crazy 8s
Crazy 8s te obliga a dibujar ocho variaciones de una misma idea en ocho minutos, a un minuto por variación. El minuto por recuadro es lo que hace el trabajo: no da tiempo de autocensurarse.
Es un ejercicio del design sprint que creó Jake Knapp en Google Ventures y que se publicó en Sprint (Jake Knapp con John Zeratsky y Braden Kowitz, 2016). Google documenta el método en su Design Sprint Kit.
Cada participante dobla una hoja para formar ocho recuadros. El grupo elige la idea más prometedora de lo ya discutido. Timer de ocho minutos: un minuto por recuadro, ocho variaciones de la misma idea; se dibuja, no se escribe párrafo. Al final se pegan las hojas en la pared y el equipo vota.
Úsalo cuando ya tienes dirección y necesitas explorarla rápido, no cuando te falta dirección. Ocho bocetos en ocho minutos dejan variaciones, no piezas terminadas; para pasar de boceto a pieza el mismo día, apóyate en herramientas de IA para crear contenido.
4 ejercicios para calentar antes de una lluvia de ideas
Las técnicas de arriba resuelven la sesión; estos cuatro ejercicios la preparan.
1. Los 30 círculos
Tres minutos, una hoja con 30 círculos en blanco por persona y una pluma. El ejercicio es de Bob McKim, profesor de diseño de producto en Stanford y mentor de David Kelley, y lo popularizó IDEO.
Reparte la hoja boca abajo; nadie la voltea hasta que arranque el timer. Tres minutos para convertir la mayor cantidad de círculos en objetos reconocibles. Se vale romper el supuesto de "un círculo, un objeto": combinar varios para hacer un muñeco de nieve es válido, y casi nadie lo intenta. Al cerrar, cada quien cuenta cuántos llenó (fluidez) y cuántos son distintos entre sí (flexibilidad).
Qué produce: enseña las dos variables de la ideación. Deja ver en tres minutos que treinta variaciones del mismo tema son, en el fondo, una sola idea.
2. El reto del malvavisco
Dieciocho minutos en la versión de Tom Wujec. Por equipo: 20 espaguetis crudos, un metro de masking tape, un metro de hilo y un malvavisco. Lo creó Peter Skillman, que lo desarrolló con clientes de IDEO y lo presentó en TED en 2006; Tom Wujec lo escaló y lo documentó en su charla TED de 2010, Build a Tower, Build a Team, y publica el material en marshmallowchallenge.com.
Arma equipos de cuatro con un kit idéntico. La consigna: la torre más alta posible, autosoportada, con el malvavisco entero y hasta arriba. Corre el timer y nadie da instrucciones. Se mide de la mesa a la punta del malvavisco y la estructura tiene que aguantar sola.
Qué produce: el malvavisco es el supuesto oculto de todo proyecto. Los equipos que planean casi todo el tiempo y lo montan al final ven la torre colapsar. El hallazgo que publicaron ambos autores: los niños de preescolar superan a los estudiantes de escuela de negocios, porque estos gastan el tiempo planeando y peleando estatus en lugar de construir.
3. La ráfaga de preguntas
Seis minutos: dos de encuadre y cuatro de ráfaga. Necesitas un timer y algo para transcribir literal. El método es de Hal Gregersen, "Better Brainstorming", Harvard Business Review, marzo-abril de 2018.
Elige un reto que de verdad te importe y convoca a dos o tres personas con estilos distintos al tuyo, de preferencia sin experiencia en el problema. Explica el reto en dos minutos, sin condicionar hacia dónde quieres que vayan. Timer de cuatro minutos: los demás solo pueden hacer preguntas, tú no contestas y transcribes literal. Meta mínima: 15 preguntas. Después, a solas, marca las preguntas que reencuadran el problema y arma un plan.
Qué produce: el reencuadre. En vez de soluciones a un problema mal planteado, te entrega el problema bien planteado. Gregersen documenta su uso en Chanel, Danone, Disney y Salesforce. Es la versión con protocolo y cronómetro de la técnica 15 de este artículo, la lluvia de preguntas.
4. La peor idea posible
De 20 a 30 minutos, en rondas de 3 a 5. Necesitas tarjetas y plumones. El método está documentado por la Interaction Design Foundation.
El facilitador plantea el problema, el objetivo y lo que se sabe del usuario. Después pide explícitamente la peor idea posible y cada quien escribe las suyas. Empuja a que sean cada vez peores: ahí se suelta el grupo. Al cerrar, se listan los atributos que hacen mala a cada idea y se les da la vuelta.
Qué produce: desbloquea al grupo que tiene miedo de decir algo tonto, porque decir algo tonto es la consigna. Convierte atributos negativos en criterios de diseño.
Preguntas frecuentes sobre la lluvia de ideas
¿Cuántas personas debe tener una sesión de lluvia de ideas?
No hay un número fijo, pero conviene quedarse por debajo de 10 o 15 personas: arriba de ahí la sesión se alarga y la información se pierde. Y si el grupo pasa de ocho, cambia a un formato escrito como el método 635, que corre en paralelo y no depende de turnos. Si necesitas más voces, divide en dos mesas.
¿Conviene idear en grupo o por separado?
Por separado primero y en grupo después. Diehl y Stroebe revisaron 22 estudios y en 18 los grupos nominales, personas que idean por su cuenta y luego suman sus listas, superaron a los grupos que idean juntos en voz alta. La causa dominante que identifican es el bloqueo de producción: como solo habla una persona a la vez, las demás olvidan o descartan su idea mientras esperan turno. Usa al grupo para combinar y priorizar, no para producir el volumen inicial.
¿Cuánto debe durar una sesión de lluvia de ideas?
Una sesión de ideación cabe en menos de una hora. Los formatos con cronómetro de este artículo lo confirman: el método 635 produce 108 ideas en 30 minutos y Crazy 8s resuelve ocho variaciones en ocho minutos. Si se estira mucho más allá, ya no estás generando ideas, estás discutiéndolas, y eso es otra reunión con otro formato.
Tu siguiente paso
Elige una técnica y una restricción, no las veinte. Si siempre hablan los mismos, corre el método 635. Si las sesiones se vuelven discusión, usa los seis sombreros. Si ya tienes dirección y te falta volumen, Crazy 8s.
Antes de empezar, mete uno de los cuatro calentamientos: tres minutos de 30 círculos cambian el tono de la hora siguiente. Y deja la evaluación para otro bloque, con el criterio escrito desde antes.
Bernardo Salazar Jiménez
Co fundador de Media Source. Apasionado de la tecnología y el marketing, me gusta conocer y hacer uso de herramientas que apoyen a lograr resultados en las campañas de marketing digital creando estrategias sólidas y 100% medibles.