Mi historia de éxito.

Existen ocasiones en las que las inseguridades y los miedos nos llegan por sorpresa y lo único que deseamos es estar protegidos en un lugar seguro y guiados por alguien que nos ayude a recuperar la certeza de que todo va a estar bien a pesar de las complicaciones.

Pero ¿realmente existe ese guía? ¿en dónde lo encontramos?

De existir, debe sentir una emoción muy profunda al querer compartir momentos tan importantes y difíciles en la vida de los demás.

En algunas instituciones otorgan reconocimientos a las personas que trabajan para que otras mejoren sus condiciones de vida.  Sin embargo, existen empresas, en las que se entregan bonos a las personas que sacrifican a otras para que ellos puedan ganar. ¡Qué contradicción!

¿Será que el concepto de servicio hace ser mejores personas a las que trabajan en esas instituciones?... No creo.

Lo que sí creo es que el ambiente es determinante. Si estamos en el ambiente correcto, cada uno de nosotros debemos tener la capacidad de realizar cosas asombrosas por los demás y lo más importante, es que los otros tienen la misma capacidad.

Si a esas maravillosas personas les preguntamos “¿Por qué lo haces?”, contestarán: “Porque ellos lo harían por mí”. Es este profundo sentimiento de confianza y cooperación lo que realmente mueve a la gente.

La situación con los conceptos de confianza y cooperación es que son sentimientos, no instrucciones. No te puedo decir “Confía en mi” y lo harás, o dar la instrucción a dos personas que sean cooperativas y lo serán. Así no funciona. Esto es un sentimiento.

Entonces, ¿de dónde viene este sentimiento?

Hace 50,000 años, en la era Paleolítica, en los primeros días del Homo Sapiens, encontramos un mundo lleno de peligros trabajando todos los días para desaparecernos de la faz de la tierra.

Por un lado, estaba el clima, por el otro la escasez de recursos, también estaba el tigre dientes de sable y todas las grandes especies. En fin, una serie de fuerzas extraordinarias haciendo lo suyo.  

Después, evolucionamos en animales sociales, empezamos a vivir y a trabajar juntos en lo que llamamos círculo de seguridad y dentro de la tribu surgió el sentimiento de pertenencia. Posteriormente, cuando fuimos conscientes de esa seguridad, la reacción natural fue de confianza y cooperación. Lo cual trajo beneficios inherentes como dormir tranquilamente durante la noche y confiar en que alguien más estaría al pendiente de cualquier peligro. Un sistema de sobrevivencia inconsistente: si no confío en ti, es porque tú no estás al pendiente del peligro.

Hoy en día es exactamente igual. El mundo está lleno de peligros, de situaciones que tratan de frustrar nuestras vidas o minimizar nuestros éxitos, de limitar nuestras oportunidades. Pueden ser las altas y bajas de la economía; la incertidumbre en los mercados de valores; una nueva tecnología que lleva a nuestro negocio a la obsolescencia, o la competencia que a veces quisiera eliminarnos o como mínimo, sacarnos del mercado.

No tenemos control sobre estas fuerzas, son constantes y no desaparecen.

La única variable son las condiciones dentro de las organizaciones y es ahí en donde el liderazgo realmente importa porque es el líder el que establece las reglas. Cuando un buen líder decide poner a salvo la vida de la gente dentro de la organización y sacrifica la comodidad y los resultados tangibles, la gente se queda y se siente segura con un gran sentido de pertenencia.

Si las condiciones no son las ideales, estamos forzados a emplear nuestro tiempo y energía a protegernos los unos de los otros y de manera implícita, debilitar a la organización. Cuando nos sentimos a salvo, combinamos de manera natural nuestros talentos y nuestras fuerzas. Trabajamos sin descanso para hacer frente a los peligros del exterior y aprovechamos las oportunidades.

Un gran líder es como un gran padre que desea darles a sus hijos oportunidades, educación, disciplina y todo lo necesario para que alcancen sus metas. Así es un gran líder, desea proporcionarle a su gente oportunidades, educación, disciplina y todo lo necesario para que alcancen sus metas. Ayudarles a construir su autoestima y que, a través de la prueba y error, alcancen lo que ni ellos mismos habrían imaginado.

Charlie Kim, CEO de una empresa de tecnología en Nueva York, reflexiona: “¿Cuándo tenemos tiempos difíciles en familia, consideramos despedir a nuestros hijos? ...Nunca. ¿Entonces porque deberíamos despedir a un empleado que enfrenta tiempos difíciles?”

Charlie, implementó una política muy interesante: “Empleo de por Vida”. En su empresa no puedes ser despedido por fallas en tu desempeño. De hecho, si tienes algún problema, ellos te guían y dan apoyo tal y como un padre apoyaría a sus hijos.

Por estas razones, hay tanta gente tan enojada e inconforme con algunos CEOs y sus desproporcionados sueldos y esquemas de bonos. No son los números. Lo que sucede es que han violado la definición de liderazgo. Permiten que su gente sea sacrificada para proteger sus propios intereses.

¿Tendríamos algún problema si Gandhi o la Madre Teresa hubieran recibido un bono por 250 millones de dólares? De ninguna manera. Los Grandes Líderes nunca sacrificarían gente para salvar los números. Sacrifican los números para salvar gente.

El liderazgo es una decisión, no un puesto. Hay gente en los puestos más altos en la jerarquía empresarial que no son líderes, son solo una autoridad. Sin embargo, existen personas en los puestos más bajos del organigrama que son líderes y esto es porque han decidido cuidar de los demás. (TedTalks)

Finalmente, y como conclusión, mi historia de éxito no radica en que yo sea una gran líder, mi historia de éxito radica en el hecho de que en Media Source trabajo con líderes que han decidido cuidar y ver crecer a sus clientes, socios y colaboradores, brindándoles lo mejor de ellos mismos.

Guía para generar contenido inteligente.