Casi siempre por una de tres razones: el mensaje del anuncio promete algo distinto a lo que ofrece la página de destino, el formulario pide muy poco y deja pasar a cualquiera, o la campaña está optimizando hacia conversiones que no son ventas. Las tres se corrigen sin subir el presupuesto.
Los medios de pago pueden ser un aliado o una pesadilla, y rara vez es responsabilidad del medio. Cada empresa decide qué mensaje envía por esos canales, y ese mensaje es el que determina la calidad de lo que entra.
Para que los leads sean de calidad hace falta el mensaje correcto según la etapa en la que está tu comprador, de forma que tenga sentido para él y le interese consumir el contenido que creaste para ayudarlo.
Y no basta con el mensaje: hay que acompañarlo en el proceso, poniendo la información que necesita para que decida convertir, hablar con ventas o comprar. Ese acompañamiento es el que separa una campaña que gasta de una que genera.
Por eso las campañas de pago rinden más cuando forman parte de un sistema completo y no cuando se contratan solas. El anuncio trae al comprador; lo que decide si se convierte en oportunidad es todo lo que hay detrás.