Hace un par de años, tuve la oportunidad de asistir a un diplomado sobre Ética Empresarial en donde el principal cuestionamiento era el significado del éxito y cómo alcanzarlo. Entre los demás asistentes se encontraban altos ejecutivos de bancos, de empresas nacionales y transnacionales, empresarios y profesionistas independientes que compartíamos el mismo interés: descubrir la clave del éxito bajo un esquema de ética profesional.

Como podrán imaginar era un tema apasionante, finalmente íbamos a descubrir como María Asunción Aramburuzavala, Carlos Slim, Marissa Mayer, Warren Buffet, Steve Jobs, Bill Gates, Mark Zuckerberg sólo por mencionar algunos, habían llegado a la cima del éxito.

Para empezar, las primeras preguntas que nos plantearon fueron:

¿Cuál es el significado de éxito para ti? ¿Cuáles son los factores que necesitas para lograr el éxito? ¿A quién consideras una persona exitosa y qué es lo que más admiras en ella?

Sí, tal vez mis respuestas fueron parecidas a las tuyas. El éxito es sinónimo de autorrealización, fortuna, poder, fama, lujo, comodidad y lo que admiro en las personas exitosas es su determinación, su temple, la capacidad de innovar y de hacer negocios, su visión y la manera en como manejan a detalle cada paso que dan, todo lo tienen bajo control y son personas muy trabajadoras.

De una u otra manera todos coincidimos con la descripción de éxito y las características de una persona exitosa… pero, ¡oh sorpresa!  ¿Qué hay de las personas exitosas que no trabajan o trabajaron en una gran empresa transnacional o son CEO en algún gran corporativo o dueños de una exitosa compañía? ¿Qué hay de Gandhi, la Madre Teresa de Calcuta, de Martin Luther King, de Rigoberta Menchu Tum, del Dalai Lama o de Malala Yousafzai?... Muy buena pregunta ¿Qué hay de ellos? Si también son personas exitosas y han trascendido el tiempo y las fronteras.

Después de un profundo análisis llegamos a algunas conclusiones: La principal característica de su éxito es que su trabajo se fundamenta en la compasión y en la ética de la conducta humana. Valores que los individuos que trabajan en diferentes organizaciones y ejecutivos que crean y dirigen compañías grandes o pequeñas, deberían retomar.

Entonces, ¿cómo afecta nuestra conducta a las personas que nos rodean? ¿cómo ser más compasivos y éticos en un ambiente que no parece serlo?

La realidad es que parece imposible, vivimos bajo un estado de estrés constante provocado por la actividad multitareas a la que nos hemos sometido y a las presiones de los continuos riesgos al decidir sobre algún trabajo o negocio. Pareciera que mientras más riesgos tomamos, más sufrimiento traemos a nuestras vidas y menos oportunidad nos damos de pensar en los demás.

Para equilibrar esta situación, necesitamos ser compasivos con la gente que nos rodea independientemente del puesto que ocupemos en nuestra empresa.

Necesitamos construir compañías en las que deseemos trabajar. El principal activo de una empresa es su gente. Hagamos de nuestro centro de trabajo un lugar que nos emocione, nos estimule, nos inspire y reconozca nuestro esfuerzo. 

No es un concepto. Es sólo una manera de ser.

El ambiente laboral es un factor que puede determinar el éxito. Promovamos la compasión en nuestra organización: es un diálogo de la mente con la verdad del corazón.

Algunas sugerencias para empezar el cambio…

  1. Contrata a la mejor gente posible. Integra a la empresa gente más inteligente que tú y que sea capaz de trabajar en equipo.
  2. Ofrece libertad personal y de vida familiar a tus empleados. Pon a disposición de tus colaboradores un modem y una línea telefónica para que puedan trabajar desde casa.
  3. Trata a los demás como quieras que te traten. Mantén el equilibrio.
  4. Desarrolla un fuerte sentido de lealtad (todos importamos) y de responsabilidad.
  5. Toma las experiencias dolorosas y compártelas con los demás. La compasión genera empatía.

En nuestro trabajo está nuestra segunda familia y como familia debemos fomentar el trabajo en equipo, compartir, respetar y generar confianza. Desarrollar e implementar la ética en nuestra conducta, tiene un costo en dinero y tiempo por eso es importante implementarla en etapas tempranas y trabajar con gente que esté dispuesta a asumirla como una forma de vida.

Existen factores que van más allá del individuo que pueden ayudar a amplificar la compasión: las experiencias, los anhelos, los sueños y las metas. Necesitamos aceptar que el cambio vale la pena porque hay gente que no la está pasando bien.

Asumimos que existen organizaciones que:

Están llenas de dolor y que están llenas de gente capaz de superarlo, pero tienen sistemas que bloquean los actos de compasión o hacen más complicada su aplicación. Sin embargo, aprovechando la tecnología, podemos utilizar las redes sociales para amplificar estos actos.

Existen algunos inhabilitadores que a veces recaen más que nada en la reputación profesional de gerentes y líderes, como es el hecho de parecer débiles ante alguna decisión relacionada con los empleados. Prefieren evitar romper las reglas para no sufrir una sanción o el castigo de parte de la corporación.

De acuerdo al Dalai Lama, “Debemos conocer bien las reglas para romperlas de manera apropiada”. Las reglas se hicieron para beneficiar a la humanidad y están basadas en diferentes motivaciones. Sirven para ayudar y para encontrar un balance.

Los líderes pueden amplificar la compasión si tienen una postura:

  • Flexible para generar una respuesta personalizada.
  • Basada en un modelo de acciones apropiadas para enseñarles a otros a actuar sin perjudicar a nadie.
  • Contar historias que inspiren y consistentemente reforzar los valores humanos.

La compasión y la ética en los negocios y en las organizaciones va más allá de las obligaciones financieras. Se convierten en un factor de éxito compartido entre empresa, clientes y colaboradores.

Ayudan a generar empatía entre empleados y clientes, cubren las expectativas de calidad y crean relaciones sanas y sólidas bajo un ambiente de mutua confianza.

En Media Source, tu éxito es el nuestro. Tus metas, son nuestra inspiración y tu confianza es la mejor motivación para continuar trabajando bajo un esquema de ética profesional y compasión.

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