Aprende a mejorar tu retorno de inversión y comienza a crecer tu negocio por medio de tu estrategia de marketing digital.

¿Qué es ROI?

Seguro has escuchado hablar sobre el ROI o retorno de inversión.

El ROI es una medida que te habla del performance de tu estrategia y se utiliza para evaluar la eficiencia de una serie de inversiones.

Este concepto te puede ayudar a calcular los beneficios que has obtenidos, relativos a tus costos invertidos.

Para calcular el retorno de la inversión de tus campañas de marketing, debes dividir el beneficio entre el costo total de inversión.

El resultado siempre debe ser expresado en porcentaje o ratio, es algo que siempre debes tener en cuenta.

Dicho lo anterior cómo calcular el ROI se hace con la siguiente fórmula:

ROI = (INGRESO GENERADO - COSTOS DE INVERSIÓN) / COSTO DE INVERSIÓN

Puedes ver que en la fórmula superior, el beneficio se refiere al producto obtenido de las ventas a causa de la inversión realizada.

Esto obedece a que el ROI es medido como un porcentaje y puede ser fácilmente comparado con los beneficios de otras inversiones, permitiendo medir una gran variedad de tipos de inversión.

Tips para saber cómo mejorar tu ROI.

Punto número 1: Comprende tu medio ambiente

Conocer tu contexto de trabajo es fundamental para poder generar una medición fiable de de tu ROI de marketing digital.

Para hacerlo puedes generar una serie de KPI’s (key performance indicator) que te indiquen el camino correcto para tu planificación.

Puedes verlo de la siguiente manera, si tu campaña tiene el objetivo de aumentar las interacciones en Twitter; es fundamental que conozcas y definas el estado actual de la cantidad de interacciones que generas para que, en consecuencia, puedas generar una métrica de impacto.

Conoce los periodos de mayor interacción, las conversaciones y usuarios más activos, las herramientas que utilizas actualmente, los equipos involucrados, etc.

Conocer tu geografía empresarial y de campaña es la mejor manera de definir y obtener un ROI deseable y en concordancia con los objetivos de la compañía.

Punto número 2: Tus redes sociales hablan de ti

Cada red social es un mundo en sí mismo, existen limitaciones, reglas, estrategias, funciones, recursos y beneficio propios de cada una.

Conocer los puntos fuertes y débiles de tus herramientas de redes sociales, es fundamental para delimitar la forma de inversión necesaria.

Otro punto importante y que afecta directamente tu presupuesto de inversión son los mecanismos orgánicos y de pago que estas redes permiten.

Por ejemplo, si tienes una estrategia para aumentar tu visibilidad de manera orgánica, podrás restar de tu presupuesto el rubro de mecanismos de pago para posicionamiento.

Esto no solo implica un ahorro, la parte más importante que afecta es la definición de la estrategia.

Por supuesto que un paso fundamental es identificar el tipo de campaña necesaria dependiendo de la visibilidad de la marca.

Este punto depende, en gran medida, de los hábitos de consumo de los usuarios.

Esto significa que deberás generar un estudio del estado de tus redes sociales.

Considera tu número de seguidores y conversiones, las segmentaciones de público, tu porcentaje de generación de leads, tus ingresos iniciales y finales, el tráfico en tu web, el alcance de la misma.

Todos estos pasos son parte importante para delimitar una buena estrategia e invertir de forma inteligente para obtener un mayor beneficio.

Punto número 3: No olvides el seguimiento

Ahora que has establecido y verificado los dos puntos superiores, es momento de comenzar con la tarea más divertida: medir.

Puedes iniciar detallando los diferentes aspectos de tu seguimiento como: costo de inversión, tiempo invertido, alcance, seguidores, total de publicaciones y cantidad de clics.

Evaluar estos aspectos te permitirá sentar las bases para contrastar el estado actual de tu estrategias con las implementaciones requeridas o llevadas a cabo.

Cada una de las acciones posteriores debe quedar registrada para poder generar el balance final de la campaña y conocer si las estrategias delineadas fueron exitosas o no.

Además, te aseguras de saber cuál de tus procedimientos fue el más exitoso o el que arrojó los mejores resultados.

Si notas que no llegaste a tu meta, estás a tiempo de reformular tus estrategias.

Si bien existen una gran cantidad de datos que puedes obtener mediante la cuantificación de tus implementaciones, uno de los principales.

Paso número 4: Tu competencia te habla, escúchala

Lamento decirlo, pero seguro ya lo sabes: Esta competencia por la atención de los usuarios te ayudará a identificar las tendencias en las diferentes plataformas y las estrategias que tus competidores están utilizando para conseguir sus objetivos.

No se trata de seguir para copia, todo lo contrario, se trata de identificar los puntos en los que puede innovar y entregar un producto de mayor calidad que tu competencia.

Si te estás preguntando, ¿cómo afecta al cálculo del ROI?

Sencillo, más allá de afectar directamente a al porcentaje de ROI que obtendrás, te ayudará a identificar los pasos deseados y los que, por el contrario, no son ideales para incorporar tu estrategia y, por ende, no vale la pena hacer una inversión en ellos.

Este análisis o valoración de las distintas situaciones de tus competidores te permitirá valorar tus propias necesidades y te ayudará a delimitar de mejor manera tu presupuesto.

Paso número 5: El análisis comienza en casa

Los número hablan y, en ocasiones, gritan.

No puedes perder de vista que el primer punto de análisis son tus propios resultados.

Identifica cómo tus números y resultados consiguieron o te acercaron a tus objetivos planteados.

Para eso puedes plantearte responder las siguientes interrogantes:

  • ¿Qué cambiarías?
  • ¿Qué mantendrías igual?
  • ¿Cuáles son los aspectos que requieren una mejora?
  • ¿Cuáles estrategias no funcionaron?
  • ¿Qué aspectos superaron tus expectativas?

Todo vale, no desperdicies la información que tienes a tu alcance.

Encuentra la mejor manera para visualizar los datos obtenidos.

Puedes utilizar gráficas o manejar números en porcentaje para identificar el impacto real de cada plan ejecutado.

Recuerda generar un recuento de los esfuerzos y tácticas aplicadas y la inversión hecha en cada uno, para identificar cuáles necesitan mayor refuerzo.

Paso número 6: Promedia tus ganancias por venta

Para calcular tu promedio de ganancia por venta, debes dividir tu ganancia entre el número de transacciones realizadas.

La fórmula es la siguiente:

Ganancia ÷ Número de transacciones = Promedio de ganancia por venta

Para hacer el caso más práctico, puedes verlo de la siguiente forma:

Si tu ganancia fue de $1,000,000 y se generó a través de 1000 interacciones o transacciones, tu promedio de ganancia por venta es de $1,000.

Un punto que no puedes olvidar es establecer la periodicidad de la medición, ya que ésta afecta directamente a tu promedio de ganancia por venta.

Elige el modelo que mejor te funcione (mensual, bimestral, trimestral, anual, etc.) y mide en función de tu periodicidad. Generalmente se utilizan medidas semestrales y anuales.

Paso número 7: Calcula tu margen de ganancia

Este puede ser el paso más sencillo de los 6 que hemos analizado hasta el momento. La ecuación es sencilla:

Ingresos - Gastos = Ganancia

Con este dato podrás calcular el siguiente punto, para identificar el tiempo de vida de tus clientes. Así, podrás saber cuánto esfuerzo necesitas para adquirir nuevos clientes.

Paso número 8: Valor total de tus clientes

Este rubro representa el tiempo que tus clientes interactúan con tu compañía y el valor promedio de sus gastos durante toda la relación con tu compañía.

Determinar el valor de tus clientes es un claro indicativo que te permite identificar los esfuerzos de marketing y presupuestales que necesitas para cubrir a toda tu base de clientes.

Para determinar el valor total de tus clientes puedes utilizar la siguiente relación:

Total de transacciones X ganancia total - gastos totales = total de valor de cliente

Cuál es una buena relación de ROI de marketing

Una excelente relación de ROI es 5:1

Puedes pensarlo de la siguiente forma. 5:1 es justo el punto medio de tu curva de ROI.

Un proporción como esta, se considera, generalmente, como un número fuerte para la mayoría de empresas.

Tu ROI siempre va a depender de del costo de tu estructura y puede variar dependiendo la industria; por eso, seguir los tips que te dimos, te ayudará a definir los rubros que vas a evaluar y generar una estrategia que te ayude a conseguir un ROI deseable y benéfico para la organización.

Por qué 5:1 es una buena proporción

Como regla básica, tu ROI debe ser capaz de cubrir el costo de tu campaña de marketing para cumplir con el mínimo requerido.

Un retorno de 2:1, como proporción, no será redituable para la mayoría de la compañías, ya que el costo del producto o la estrategia representa el 50% del retorno de inversión.

Por ejemplo, si tú gasta $100 para generar tu campaña de marketing y otros $100 en elaborar el producto, generando un retorno de $200; tus número te dictarán que solo estás cubriendo tus gastos, pero, en realidad, no estás obteniendo ningún rédito.

Una proporción de 5:1 te asegura cubrir los costos de producción y el importe de tu estrategia de marketing; además, te permite generar una verdadera ganancia al respecto.

Del papel a la cancha

Para ir concluyendo y dejar una impresión más clara respecto a los puntos desarrollados, te dejo este ejemplo.

Imagina que estás desarrollando una campaña de Facebook Ads para una compañía de seguros.

Para demostrar la rentabilidad de la estrategia a tu cliente, organizas una reunión para mostrar el retorno de inversión final. En tu reporte o pitch integras la siguiente relación:

Presupuesto mensual: $ 50,000.00

Ingresos totales: $218,000.00

Total de conversiones: 500

Total de transacciones: 49

Fórmula: (218,000-50000)/50000

ROI: $3.36 generado por cada peso de inversión.

Conclusión

El éxito de tus acciones de marketing se determina en gran medida en cuando ayudan a vender más.

Para lograr un ROI positivo es clave que el equipo de marketing trabajen unidos para conseguir los objetivos SMART que se fijen dentro de la empresa.